Mi camino hacia la psicología
Empezar la carrera no fue fácil.
La lectura seguía costándome y durante un tiempo tampoco me iba demasiado bien. En el medio dejé la carrera. Pero en uno de los momentos más difíciles de mi vida apareció una fuerza que no sabía que tenía —una fuerza que me dejó mi vieja— y algo se destrabó.
Volví.
Y empecé a meter una materia atrás de la otra.
Con el tiempo, la psicología empezó a gustarme cada vez más. Incluso descubrí una enorme curiosidad por la psicología forense después de una experiencia académica en la cárcel de Devoto que dejó una huella muy fuerte en mí.
Los últimos años de la carrera finalmente pude disfrutarlos.
No siempre fue glamoroso: trabajaba y estudiaba, me dormía en los colectivos y alguna que otra vez también en algún banco. Pero es parte del cachengue de quienes laburan y estudian al mismo tiempo.
Desde mi primer día en el CBC hasta recibirme pasaron 11 años.
Sí, once.
Siempre digo que mi primer nombre podría ser Persevera y el segundo, Triunfarás.
Y después apareció la sexología
Cuando pensé que nunca más iba a tocar un libro, reflotó mi lado curioso.
Esta vez, porque quería entender qué estaba pasando con mi propia sexualidad, que en ese momento se sentía apagada.
En plena pandemia apareció un posgrado que terminó abriéndome la puerta a una nueva pasión: la sexología.
Empecé a descubrir un universo que reunía muchas de las cosas que más me interesan: la sexualidad, los vínculos, el deseo, la diversidad, la libertad, el juego, la comunicación, el placer y también la diversión.
Hoy mi trabajo integra psicología clínica y sexología, acompañando procesos vinculados al bienestar emocional, las relaciones y la sexualidad.
Trabajo desde un espacio de escucha, respeto y confianza, entendiendo que no existen recetas universales y que cada historia merece ser comprendida en su propio contexto.
Así es como todo ese camino terminó trayéndome hasta acá.
Y quizás también hasta vos.
Si estás buscando un espacio de psicología y sexología online para comprender lo que te pasa, trabajar tus vínculos o vivir tu sexualidad con mayor bienestar, podemos empezar por una primera conversación.
Gracias por leer hasta acá ❤️
También soy esto.
Y, claramente, nunca fui demasiado buena resumiendo.